viernes, 30 de mayo de 2014

GENTE DE TIERRA BLANCA El revividor del Calzado


Gente de Tierra Blanca

SABINO JIMENEZ CASTRO

*Cuando iniciaba, sus clientes lo retaban, pues como se veía más joven, desconfiaban de su capacidad.


Jair Avalos López

Aunque es originario de una ranchería perteneciente a Tres Valles, Sabino Jiménez Castro desarrolló su vida personal y laboral en Tierra Blanca.
Nació en 1962 en Los Naranjos, sus padres, Eduardo Jimenez Torres y Fedencia Castro, buscando nuevos aires se trasladan a Las Mesas, municipio de Chacaltianguis.
A los 10 años sufre la pérdida de su padre. Su madre, viuda, decide seguir viviendo en Las Mesas.
Trabajando tierra ajena. Los padres de Sabino, deseando estudios para su hijo lo envían a Tierra Blanca, con su hermano Marcelo, obrero en los talleres de Ferrocarriles Nacionales.
Por algún tiempo vivió con su hermano, pero por diversas situaciones dejó su casa. Posteriormente, consiguió empleo de mandadero con Doña Martina.
“Doña Martina, era dueña de un bar y ahí yo hacía mandados a los clientes, limpiaba, ponía el hielo, y ella me mandó y me daba cobijo”, comenta.
Pero una amiga, Lucy Santander, inconforme por ese empleo, lo ayuda a encontrar a Fidel Torres “El Muerto”.
En 1978, Sabino es adoptado por “el muerto”, para ser su aprendiz. Él era un experimentado reparador de calzado. Afortunadamente, en el señor Fidel encontró, más que un maestro, un padre.
“Ellos me trataron como su hijo, nunca discriminaron y me educaron”, asegura el entrevistado.
Por 5 años, Sabino compartió techo con la familia del señor Fidel, en la 4 de Agosto y la calle Unión.
Cuando Sabino se sintió preparado, agradecido y motivado por su maestro, abandonó el hogar. Consiguió trabajo con “Los Socios”, un negocio pequeño.
Pasado el tiempo su madre llega a Tierra Blanca. Despues de cuatro años, nuevamente inicia en “El Rayo” ubicado en Juárez.
Después de dos años de trabajo en el “Rayo”, decide poner su negocio. Un pequeño tallercito en la calle Allende.
“Cuando iniciaba, estaba muy flaco y tenia 22 años, y dudaban de mi trabajo, y la clientela me ponía a prueba” asevera el sñor Jimenez.
En esa misma temporada se casa con Laura Alicia Torres Guzmán. Con quien comparte las primeras vivencias como zapatero independiente.
Con treinta años de trabajo en su negocio propio, ya no le es necesario ni tener razón social en su local.
Se siente orgulloso pues, con el paso del tiempo su clientela lo busca. Y mas orgulloso aun, de poderle dar nueva vida al calzado.

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