Gente de Tierra Blanca
SABINO JIMENEZ CASTRO
*Cuando iniciaba, sus clientes lo retaban, pues como se veía más joven, desconfiaban de su capacidad.
Aunque es originario de una
ranchería perteneciente a Tres Valles, Sabino Jiménez Castro desarrolló su vida
personal y laboral en Tierra Blanca.
Nació en 1962 en Los
Naranjos, sus padres, Eduardo Jimenez Torres y Fedencia Castro, buscando nuevos
aires se trasladan a Las Mesas, municipio de Chacaltianguis.
A los 10 años sufre la
pérdida de su padre. Su madre, viuda, decide seguir viviendo en Las Mesas.
Trabajando tierra ajena. Los
padres de Sabino, deseando estudios para su hijo lo envían a Tierra Blanca, con
su hermano Marcelo, obrero en los talleres de Ferrocarriles Nacionales.
Por algún tiempo vivió con
su hermano, pero por diversas situaciones dejó su casa. Posteriormente,
consiguió empleo de mandadero con Doña Martina.
“Doña Martina, era dueña de
un bar y ahí yo hacía mandados a los clientes, limpiaba, ponía el hielo, y ella
me mandó y me daba cobijo”, comenta.
Pero una amiga, Lucy
Santander, inconforme por ese empleo, lo ayuda a encontrar a Fidel Torres “El
Muerto”.
En 1978, Sabino es adoptado
por “el muerto”, para ser su aprendiz. Él era un experimentado reparador de
calzado. Afortunadamente, en el señor Fidel encontró, más que un maestro, un
padre.
“Ellos me trataron como su
hijo, nunca discriminaron y me educaron”, asegura el entrevistado.
Por 5 años, Sabino compartió
techo con la familia del señor Fidel, en la 4 de Agosto y la calle Unión.
Cuando Sabino se sintió
preparado, agradecido y motivado por su maestro, abandonó el hogar. Consiguió
trabajo con “Los Socios”, un negocio pequeño.
Pasado el tiempo su madre
llega a Tierra Blanca. Despues de cuatro años, nuevamente inicia en “El Rayo”
ubicado en Juárez.
Después de dos años de
trabajo en el “Rayo”, decide poner su negocio. Un pequeño tallercito en la
calle Allende.
“Cuando iniciaba, estaba muy
flaco y tenia 22 años, y dudaban de mi trabajo, y la clientela me ponía a
prueba” asevera el sñor Jimenez.
En esa misma temporada se
casa con Laura Alicia Torres Guzmán. Con quien comparte las primeras vivencias
como zapatero independiente.
Con treinta años de trabajo
en su negocio propio, ya no le es necesario ni tener razón social en su local.
Se siente orgulloso pues,
con el paso del tiempo su clientela lo busca. Y mas orgulloso aun, de poderle
dar nueva vida al calzado.
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