Ángela Robert, Maestra Rural
*Tan solo con la primaria,
ha instruido a 3 generaciones de niños, para leer y escribir.
Jair Avalos López
Originaria de la localidad
de Aserradero, en el estado de Oaxaca. Ángela Robert Ruíz, es una maestra
rural, que puede dar fe del proceso de alfabetización.
Madre de 12 hijos. Ángela, a
los pocos años, entró en necesidad de instruir a sus propios hijos, pues en su
lugar de origen no existía escuela. Cuenta sólo con la primaria.
“No había maestro en ese
ranchito, y comencé a enseñarle a mis hijos con el famoso método de San Miguel
Arcángel o la cartilla”, declara.
Doña Ángela, añora esa forma
de preparar, pues asegura que eran cien por ciento efectivos. La cartilla explica las tablas de
multiplicar, sumar, restar y dividir.
Además de enseñar
matemáticas, esenciales para la vida del campo. La cartilla contenía
español, civismo, música, religión y
varios temas más.
“Es un maravilloso libro,
también enseñé con el método de Enrique C. Rebsamen. En los años 50´s” recuerda
la señora Robert.
Hace poco más de 30 años
vive en Tierra Blanca, y es reconocida en la comarca por ser maestra rural
“Llegue a tener más de 30
niños, para enseñar, tenía diferentes horarios para atenderlos, sobre todo en
vacaciones” señala.
Desde el puerto de Veracruz,
Boca del Río, Acatlán, y varias colonias de la ciudad, venían los niños para
repasar y aprender con ella.
Má Gela, como es conocida
por todos sus vecinos y familiares, también es curandera. Una práctica poco
común en esta zona.
“Esto nació de la necesidad,
mi hija después de enviudar, se enfermó de espanto y fue mi suegra Margarita
Hernández quien me enseñó como hacerlo”, argumenta la entrevistada.
Avergonzada de conocer esta
práctica, poco a poco se fue corriendo el rumor de su manejo en estas
disciplinas.
“Después, una nieta cayó en
cama igual, se puso muy flaca y hasta convulsiones tenía, tuve que volver a
hacerlo”, dice.
Cuando llegué a Tierra
Blanca mucha gente supo que yo hacía esto. No sé y ni sabré quien dijo, poco a
poco venían a curase conmigo.
Demuestra que es una
práctica poco usual. Usa una hierba, que ella nombra hierba de espanto.
Pide como material de
trabajo, un cuarto de Aguardiente y espíritus de tomar y untar que venden en el
mercado. Con esto realiza sus curaciones.
Relata que llegó a esta
ciudad por su hijo Alejandro, hace más de 38 años. Aunque se le hizo difícil al
principio, por las altas alturas.
Está muy orgullosa, pues es
hija de un coronel revolucionario, Leopoldo Robert. Este, luchó al lado del conocido
Panuncio Martínez.
Cuenta que su padre estuvo
asentado en varias rancherías, y por un tiempo estuvo en la ranchería de Paso
Blanco, lo que hoy es Tierra Blanca.
“Él estuvo más en las zonas
de Acatlán, recorrió Córdoba, Veracruz, estuvo en México y fue muy amigo de
Panuncio”, Rememora la señora Robert.
Ella quiere este lugar, pues
dice que aunque no nació aquí ha visto correr a muchos de sus alumnos, y
asevera que para ser maestra no solo hay que estudiar, sino tener vocación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario